Adopta un enfoque sostenible
La clave está en cambiar hábitos y no seguir dietas. Enfócate en un patrón de alimentación saludable y flexible, en aprender a comer según tus gustos, preferencias, disponibilidad de tiempo y presupuesto económico.
Prioriza las proteínas
Aumentar el consumo de proteínas ayuda a preservar la masa muscular y a mantener la saciedad. Incluye alimentos como huevos, pescados, carnes magras, legumbres y lácteos. Para alcanzar un mínimo, es necesario incluir fuentes proteicas en, al menos, las tres comidas principales (desayuno, almuerzo y cena).
Incorpora grasas saludables
Las grasas ricas en ácidos grasos poliinsaturados y ácidos grasos esenciales ayudan a regular las hormonas y mantener la saciedad. Prioriza el aceite de oliva, frutos secos, semillas, aguacate y pescados grasos. En relación a otros alimentos, la cantidad es menor, pero son fundamentales.
Elige carbohidratos de forma inteligente
En lugar de evitarlos, selecciona opciones integrales y ricas en fibra como quinoa, avena, legumbres y granos enteros (arroz integral), además de frutas y verduras.
Ejercicio de fuerza y movimiento diario
El entrenamiento de fuerza es clave para mantener la masa muscular y un metabolismo eficiente. Combínalo con caminatas diarias y ejercicios que disfrutes.