Si llevas tiempo intentando
adelgazar
y probando diferentes dietas sin obtener resultados que puedas mantener en el tiempo, no eres la única persona. Muchas
dietas
prometen una rápida
pérdida de peso, pero a cambio imponen una serie de normas y restricciones que no solo son complicadas de seguir, sino que terminan generando frustración y, como es de esperar, el temido efecto rebote.
Es normal que contar calorías constantemente se vuelva agotador y poco sostenible. No es algo que sea necesario para crear unos buenos hábitos que te ayuden a perder peso. Del mismo modo, eliminar grupos de alimentos o alimentos específicos solo conlleva a una mayor ansiedad y dificulta muchísimo la adherencia. Además, no es necesario. ¿De qué sirve prescindir de la pasta, el arroz o el pan durante un tiempo, cuando puedes aprender cómo incluirlos a la vez que pierdes peso?
Seguir dietas estrictas te lleva a ciclos de restricción y saltos de dieta. Incluso puede tener lugar episodios de atracón. Algo mucho más serio de tratar.
A corto plazo, cualquier dieta puede hacerte perder pero siendo realistas, la gran mayoría, por no decir prácticamente todas las personas que hacen dieta, terminan recuperando lo perdido e incluso ganando más.
En lugar de imponer restricciones y prohibiciones, El Método de los 3 platos
te enseña a estructurar tus comidas de manera equilibrada y flexible. Con este enfoque, puedes perder peso sin necesidad de contar calorías ni eliminar alimentos, centrándote en la calidad y proporción de los alimentos que eliges. En lugar de adaptarte a él, es El Método de los 3 platos
el que se adapta a ti.
No solo te ayuda a alcanzar un déficit calórico de forma natural, sino que también favorece una alimentación variada, nutritiva y saciante. De hecho, la finalidad es bastante sencilla: crear platos voluminosos y saciantes, a la vez que mantienes un déficit calórico.
Este método organiza la composición de tus platos en proporciones sencillas, sin necesidad de pesar los alimentos. Lo importante es dicha proporción, La clave es la combinación inteligente de nutrientes:
Plato tipo 1: Verduras + Proteínas (1:1)
Ideal para crear platos ricos en fibra y proteínas (animales o vegetales). Este plato se caracteriza por emplear 2 fuentes proteicas diferentes, ya que requiera de más cantidad de proteína en comparación con los otros dos.
Plato tipo 2: Verduras + Proteínas + Fuentes de carbohidratos (2:1:1).
Perfecto para una comida equilibrada que mantenga tu energía estable durante el día. Con él puedes crear platos con tus alimentos ricos en carbohidratos preferidos (pan, pasta, quinoa, arroz, boniato, patata), sabiéndolo combinar sabiamente para quedar saciado.
Plato tipo 3: Verduras + Legumbres + Proteínas/ Fuentes de carbohidratos (3:2:1)
Este plato está pensado para las legumbres (lentejas, garbanzos, alubias, habas, guisantes, soja). Caracterizado por una proporción generosa de verduras, seguido de legumbres y una pequeña cantidad de proteína animal o fuente de carbohidrato. ¿Por qué una pequeña cantidad de esto último? Pues porque las legumbres ya aportan proteínas y carbohidratos complejos.
Todos los platos se caracterizan por un pequeño círculo central que corresponde a la proporción de grasas (aceite de oliva, frutos secos, semillas, aguacate, aceitunas).